19/11/19

LA CASA INCENDIADA

Me llamo Fernando Saldaña y soy cuentacuentos, pero no siempre me he dedicado a este oficio. Hasta hace unos años era investigador privado, un trabajo aburrido en el que, a veces, pasan cosas extraordinarias. El caso que os voy a contar es uno de esos.


Durante algún tiempo quise contar historias de miedo a los alumnos de 5º y 6º, pero aquello que narraba les provocaba cierta frustración. ¡No ha dado miedo!, me decían. Porque los sustos son sustos, pero el miedo, el auténtico miedo, es otra cosa, otro sentimiento.
Así nació La Casa Incendiada, con menos sustos, con una especie de terror psicológico que hace que duela el silencio en la sala.
Un misterio sin resolver, unos cuadros que recuerdan cómo murieron los protagonistas. Unas apariciones indeseables... Y algo de magia. poca, que la magia está en la palabra, en el rico vocabulario, en el gesto. La magia está en La Casa incendiada.



Uno de los espectáculos que más alegrías me ha dado. Por la reacción del público. Por el silencio cómplice que genera. Porque lo recuerdan muichos años después.

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