22/1/09

QUICO, UN MONO MUY MONO

Trabajar los textos de Gloria Fuertes constituye uno de esos placeres a los que uno nunca debe renunciar.

Un día me enamoré de un libro: "Cangura para todo" y fui escogiendo cosas de aquí y de allá. Con el tiempo, no tenía claro qué parte era mía y cuál de la autora. El espectáculo había crecido tanto que estaba listo para ser contado una y mil veces.

Mil, no lo sé. Pero cientos sí que me ha acompañado a lo largo de los casi veinte años que lleva conmigo.

Una vez casi me vio contarlo, no pudo ser. Por eso, cuando Gloria murió y se le rindió un homenaje en la Facultad de Pedagogía, en Salamanca, en una sala plagada de adultos, nos colocamos junto al atril un montón de peluches y yo y contamos la historia de Quico, hablamos de Dante, el elefante que no tenía trompa, pero tenía turbante, y nos dejamos mecer en brazos de Pedrita, la pulga más traviesa que he conocido.


Quico es un mono muy mono presenta cuentos llenos de valores, pero sin moraleja, que es una forma más elegante de educar.

Quico es un mono muy mono está basado en los peluches, en los juguetes, en lo cotidiano, porque es un espectáculo que sólo requiere ganas de pasárselo bien.

Quico es un mono muy mono no se cuenta con magia. Cuando nació yo sólo sabía sacar caramelos de las orejas de los niños, pero no tenía ni idea de que a eso lo llaman magia. Tampoco la necesita, Es una obra que tiene tanta "per se" que se le cae de los bolsillos.

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